Mi bebé de 8 meses, una prueba a la salud de mi corazón.


Parece hubiera sido ayer cuando salía del quirofano y te tenía por primera vez en mis brazos, pero en realidad ya han pasado 8 meses junto a ti y han sido los meses más maravillosos de mi vida, ya hoy tengo mucha más confianza para atenderte y te conozco mucho más, pero también pones a prueba mi corazón cada día.

Hoy al observarte detenidamente te veo tan grande, pero eso no impide que sigas siendo tan pequeño y tan frágil, por eso en vez de preocuparme menos con cada día que pasa y cada habilidad nueva que aprendes me preocupo mucho más.

Ya son 8 meses que cumples, cada día me haces ser mejor persona, no hay suficientes palabras que describan la emoción y la alegría que tengo al tenerte en mi vida, no hay día en que no le agradezca a dios por tu presencia.

Ahora sabes muchas más cosas, ya nos identificas a tu papá y a mi como tus padres y te sientes inseguro cuando nos alejamos de ti, ya puedes coger bien los objetos más pequeños, pero lo que me mantiene con el corazón en la mano es que ya te mueves con más facilidad por la casa, hace un mes que gateas con facilidad y últimamente vemos como te pones de pie sujetándote en algún punto de apoyo, los que mas te gustan son los muebles y hasta la impresora, y en cuanto lo consigues, normalmente, vuelves a caer al suelo y a pesar de que por el golpe lloras, apenas se pasa el dolor lo vuelves a intentar.

Tu papá y yo hacemos todo lo posible por que tu casa sea segura, empezamos a cubrir las esquinas puntiagudas de la mesita de la sala y otras mesas, mover algunos objetos a lugares más altos, guardar los artículos para la limpieza y las medicinas fuera de tu alcance, cubrir los enchufes o tomas de corriente eléctrica y muchas cosas más, pero siempre encuentras la forma de caerte, golpearte y hacer que mantengamos el corazón en la mano.

No importa, tu sigue explorando que nosotros te seguiremos protegiendo, queremos que crezcas grande y fuerte y que aprendas todo como lo debas aprender, aunque a veces sienta que me da un paro en el corazón, disfruto viendo cómo exploras y descubre sus límites.

Te amo hijo, gracias por estos meses en los que has estado a mi lado y gracias por demostrarme que tengo un corazón fuerte y sano.

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