Bebé y playa son totalmente compatibles... Así que a Viajar!!!
A mi esposo y a mi nos gusta mucho la aventura, viajar, pasear y conocer nuevos destinos a medida que el trabajo lo permita es uno de los placeres que nos podemos dar y cuando supimos que íbamos a ser papás la primera decisión que tomamos fue que en vez de cambiar nuestro estilo de vida por el bebé lo que íbamos a hacer era adaptar a Thiago a nuestro estilo de vida y tratar de mantener nuestros hábitos al máximo, no porque ahora somos padres íbamos a dejar de salir con nuestros amigos, ni de salir de viaje, ni mucho menos tomar nuestras vacaciones, así que cuando llegó el tiempo de vacaciones hicimos maletas y nos fuimos a una isla del caribe con Thiago a bordo y esta fue nuestra experiencia.
Al momento de nuestro viaje ya Thiago tenía 8 meses cumplidos así que no había tanto problema con llevarlo a la playa. Según nuestra pediatra no es recomendable llevar a los bebés menores de 3 meses a playa, Si el niño tiene 6 meses, puedes ir a disfrutar de la playa, pero debes asegurarte de mantenerlo en la sombra todo el tiempo, vestido y bien hidratado y tener mucho cuidado con el sol porque aunque esté bajo una sombrilla, el simple reflejo del sol puede provocarle quemaduras ya que su piel es muy sensible.
Una vez cumplidos los 8 siempre que vaya bien cubierto con una gorra, ropa y crema, puedes incluso probar a meterlo en el agua.
Al momento de viajar con niños usualmente llevamos equipaje de mas, sin embargo tampoco es necesario cargar con mil cosas, la idea de ir de paseo es poder relajarnos un poco, hay algunas cosas que son obligatorias llevar, pero otras las podemos conseguir en nuestro destino, por eso es importante tener en cuenta ir a algún destino que no te apartes del todo de la civilización, de esta forma no hay problema si necesitas comprar algo en el súper o si necesitas algo de la farmacia o acercarte a un centro de salud o al hospital, que es algo que siempre hay que tener en cuenta cuando viajas con los hijos.
El problema principal de la playa, y con lo que más debemos competir es con el calor que hace y el ruido de gente que se puede originar, si tenemos mucho calor y mucho ruido tal vez la playa no sea el lugar perfecto para que un bebé pase varias horas.
Así que nos decidimos por una isla del caribe, con toda la infraestructura necesaria para tener cualquier cosa a mano, pero también con paradisiacas playas llenas de sombrillas y con mucha paz, nada de ruido, especiales para descansar y pasar un gran momento en familia. La teoria dice que lo ideal es ir temprano por la mañana o entrada la tarde, cuando el sol aún no es muy intenso, pero no nos digamos mentiras, estamos de vacaciones y queremos estar la mayor parte del tiempo disfrutando de estas, así que una gran solución para las horas de mas sol es permanecer bajo una gran sombrilla playera, en nuestro caso teníamos en las playas estás grandes sombrillas con techo de paja, las cuales son más frescas aún.
Algo que es muy importante es siempre tener a la mano crema de protector solar con un factor físico especial para niños y esto no es solo para la playa, esto lo deberíamos tener siempre en la pañalera, nunca sabemos cuando tendremos en la ciudad un día soleado y por último vestir a nuestro bebé con una camiseta liviana y con la precaución de ir dándole el pecho a menudo para hidratarle, estás son las mayores precauciones que debemos tener en cuenta, en nuestro caso decidimos dejar de lado el coche y andar ligeros en nuestros paseos ya sea por playa o por la ciudad, pero esto si es una decisión de cada una de ustedes y de como se sientan mas cómodas.
Ahora lo mas importante, la playa, y no les quiero mentir para no crearles falsas expectativas, al estar con un bebé estaremos siempre condicionados por sus ritmos y sus necesidades, lo cual nos hará hasta incluir una serie de cambios en nuestro equipaje, que acabarán con la rutina a la que estábamos acostumbrados a la hora de viajar a este tipo de destinos pues en algunos casos incluso la playa se pisa poco, papá y mamá se bañan por turnos, en nuestro caso fue un paseo de una semana así que con el pasar de los días Thiago se fue adaptando también, pero el primer día recién llegamos a la playa el niño se durmió y es que el ambiente de paz, la brisa y la playa era el clima adecuado para una siesta, el no sabía que los papás no querían dormir sino disfrutar del paseo, pero bueno, decir que no lo disfrutamos es otra gran mentira, este paseo ha sido uno de los que mas hemos gozado, ver a tu bebé disfrutar de la arena, de la brisa, del agua y experimentar cosas nuevas todos los días es una gran experiencia y es lo mejor del paseo, sus risas mientras juega entre la arena, su mirada centrada en la infinidad del mar o del vaivén de las olas son algunos de los muchos regalos que nos puede ofrecer nuestro pequeño y eso hará que todo valga la pena.
El primer día de nuestro paseo decidimos quedarnos en el hotel disfrutando de la piscina para no cansar tanto al niño pues después de un largo viaje en avión donde incluso los adultos se cansan el merece descansar un poco, finalmente, estamos de vacaciones.
Pero al día siguiente después de un gran desayuno salimos rumbo a la playa y a diferencia de nuestros otros viajes esta vez íbamos junto a la crema solar, una revista, varias toallas, un biberón con agua, compotas, comida, gorritos, bañadores desechables y muchas cosas más, algunos padres llevan incluso unas pequeñas carpas y piscinas para los bebés.
Como ya lo dije antes, el primer día apenas llegó a playa se durmió, ese momento lo aprovechamos para organizarnos en la sombrilla y cambiarnos, apenas el despertó le colocamos el protector solar y los pañales de playa, estos a diferencia de lo que sucede con los pañales normales, son muy cómodos para llevar y no se hinchan cuando nuestro bebé está sumergido en el agua.
Con todos estos preparativos, ya estamos listos para disfrutar de una jornada inolvidable en la playa, ya ha pasado más de un mes de este viaje y aún en mi mente permanecen muy claros esos momentos de cómo cuando sus deditos tocaron por primera vez la arena de la playa y seguido a esto como se llevó la arena a la boca, es inevitable, va a comer arena, también la imagen de su primer contacto con el agua de mar, o cuando junto con mi esposo caminamos los 3 a la orilla de la playa observando el atardecer o incluso su mirada de expectación y sorpresa por todo lo que ve a su alrededor, todos estos son los momentos que valen la pena recordar y que permanecerán en mi mente, para eso no se necesita una moderna cámara.
Tampoco tiene desperdicio observar la cara que ponen cuando prueban el agua salada, El primer día de playa es toda una experiencia para los sentidos de nuestro pequeño, hasta el punto de que la magia que sienten en este primer contacto, nos la contagiarán, haciéndonos revivir los años jóvenes en que nos desplazamos hasta este entorno al lado de nuestros padres.
Para un pequeño que está aprendiendo a caminar, no hay nada mejor que unas vacaciones en la playa, caminar por la arena es de mucha ayuda para ellos, primero porque no usarán zapatos o sandalias y así sus pies se mueve con más facilidad y no solo esto también tiene la posibilidad de encontrar más rápido un punto de equilibrio ya que los pies descalzos perciben con mayor claridad los estímulos sensoriales, que reciben al entrar en contacto con el suelo. Lo cual sirve para promover la estimulación, cualquier pediatra te dirá que la arena es un lugar ideal para empezar a caminar, puesto que además de adaptarse al movimiento del pie, sirve para ejercitar la musculatura de las extremidades inferiores. También es mejor para atenuar los golpes de las posibles caídas, cuando éstas se producen.
Así que mis mamitas si tu bebé ya tiene la edad adecuada y estás pensando en tomar unas vacaciones la playa siempre será un lugar ideal para descansar y en este caso para estimular al máximo todos los sentidos de nuestro bebé y sin duda no se arrepentirán.
Y tu mamá, ya fuiste a playa con tu bebé? Como te fue? Cual fue tu experiencia? Tienes alguna pregunta particular, escríbeme en los comentarios y si te gustó la nota compártela, hasta la próxima.







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